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Los llamados síndromes psicosociales, como el estrés, burnout, mobbing y la fatiga mental, son síndromes multicausales; en el entorno laboral vienen determinados básicamente por el tipo de organización del trabajo, el ritmo de éste y las relaciones interpersonales, además de agravarse por la situaciones de la vida cotidiana y dependiendo de las estrategias de afrontamiento de que disponga el propio individuo. Todo ello repercute en la salud física, psíquica y social del trabajador y por lo tanto en la calidad del trabajo que realiza.
Esta vez nos centraremos en el estrés laboral y en mostrar una herramienta que puede ser útil para la gestión y autocontrol del estrés a nivel individual.
Definiremos el estrés simplemente como una serie de mecanismos inespecíficos que se activan para propiciar la adaptación del ser humano a su entorno y facilitar la respuesta más adecuada a los estímulos ambientales a los que está expuesto en cada momento. Y el estrés laboral lo definiremos como el conjunto de reacciones emocionales cognitivas, fisiológicas y de comportamiento a cierto aspecto del contenido, la organización o el entorno laboral que la persona percibe como adversos o nocivos.
Se caracteriza:
• Por altos niveles de excitación y angustia.
• Por la sensación frecuente de no poder hacer frente a la situación.
• A nivel hormonal suben los niveles de cortisol.

El estrés No es peligroso cuando hay una interacción normal entre una situación y el individuo, Cuando percibimos que controlamos la situación (eustres). Sí es peligroso cuando estamos sobrecargados (disestres), y percibimos falta recursos de en el control de la situación laboral.
Una forma de ayudarnos a prevenir el estrés es manejar alguna técnica o ejercicio para relajarnos y darle un cambio a nuestra fisiología, que implique un cambio de e actitud o de percepción. Para ello, podemos echar mano del abanico de técnicas hipnóticas.
| Hipnosis: una opción en la gestión del estrés. |
“Cuando no podemos cambiar una situación a la que nos enfrentamos, el reto consiste en cambiarse a uno mismo”.
Viktor Frank.
La hipnosis es una técnica con la que conseguimos un estado psico-fisiológico diferente del estado de vigilia normal. Es una condición fisiológica hacia la cual todas las personas pueden ser inducidas, y mostrar varias diferencias en su pensamiento y conducta. Hoy es entendida la hipnosis cognitiva como una manera de comunicarse, como un estado de receptividad específico y como una predisposición cognitiva a utilizar y optimizar los propios potenciales que cada persona posee.
Desde el modelo de Milton H. Erickson, la hipnosis puede ser utilizada para la exploración del Inconsciente. La definición ericksoniana de inconsciente es un pozo donde se encuentran recursos (aprendizajes previos) y todos nuestros recuerdos. La razón de que estos recursos no estén disponibles a nivel consciente es que esta no los abarca en el estado habitual. Pero con la alteración o ampliación de la conciencia promovida por la hipnosis serán accesibles.
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No hay que dejarse confundir por las palabras “consciente” e “inconsciente”. No son reales, simplemente son una manera de útil de describir eventos “mentales”. Se define como “consciente” cualquier cosa de la que uno se dé cuenta en un determinado momento, e “inconsciente” es todo lo demás. La parte consciente de nuestra mente, es la parte que razona, piensa, analiza, reconoce, mide, decide, cree, etc... El consciente vive en este espacio que separa lo vivido de lo sentido, en el espacio del pensamiento. El consciente interpreta, nombra, tiene razón, se equivoca, quiere eso, quiere lo otro...
De hecho, mientras inconscientemente percibimos la totalidad de lo que nos rodea, conscientemente solo percibimos unos pocos elementos, y la percepción que nos queda del entorno es el resultado de los varios filtros que usa el inconsciente para permitirnos dar forma a nuestra realidad. Este constituye nuestro funcionamiento mental cotidiano. Estos filtros nos permiten dar sentido a lo que nos rodea, ubicarnos y vivir en el mundo, pero también nos limitan, nos acostumbran.
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El Trance hipnótico se da cuando nuestra atención esta tan fijada en una sensación que las demás dejan de ser percibidas y ese estado puede facilitar un aprendizaje a través de la sugestión e incidir en el funcionamiento del cerebro humano.
Crear intencionalmente este tipo de trance hipnótico, es a lo que llamamos autohipnosis. Es decir, entenderemos autohipnosis como la forma de comunicarse con uno mismo que permite abrir paso a la intención más allá de los limites acostumbrados que son automatismos, condicionamientos, los filtros conscientes de nuestra realidad.
En relación a la hipnosis como herramienta de prevención del estrés, se trata fundamentalmente de orientar los funcionamientos naturales de la mente hacia la creación de cambios que deseemos experimentar en nuestra forma de ser y que, a través de las cuales, podamos modificar sobre todo la percepciones de nuestros recursos en una situación estresante.
En conclusión...
Diversos estudios han demostrado que existen factores de riesgo para la salud de naturaleza psicosocial. Puede que la realidad sea muy compleja y, sin duda, conocemos sólo una parte de ella. Sin embargo, disponemos de evidencias suficientes de que el exceso de demandas psicológicas, el escaso control sobre el trabajo, el apoyo social pobre y la ausencia de recompensas son factores de riesgo para la salud. Pues bien, se trata de obrar en consecuencia y, por lo tanto, localizar estos factores de riesgo, medirlos, priorizarlos, decidir estrategias de intervención para su eliminación o control, implementarlas y evaluarlas.
Sin embargo, es posible mostrar y enseñar a las personas herramientas para mejorar su calidad de vida y mostrar que es posible echar a andar procesos mentales que son muy útiles para la prevención del estrés, sobre todo en lo que tiene que ver con el cambio de percepción (de las demandas y los recursos), y con que las personas puedan utilizar de manera más eficiente los recursos mentales y emocionales que poseen. En este sentido, la hipnosis y la autohipnosis son métodos prácticos de acercamiento a territorios personales, que son un poco desconocidos para uno mismo, e involucran una forma de trabajar en equipo con nuestras dinámicas interiores: un tipo de ergonomía mental. No pretendemos explicar la mente, sino más bien buscar y crear soluciones efectivas para vivir más libres, descubriendo cada vez más nuestras propias posibilidades...
El estrés, el acoso y el malestar físico y psíquico que sufren muchos trabajadores y trabajadoras pueden ser el resultado de una mala organización del trabajo y no de un problema individual, de personalidad o que responda a circunstancias personales o familiares.
Enseñar distintas estratégicas a las personas para que mejoren su calidad de vida y puedan descubrir que pueden modificar ciertos estados desagradables no quiere decir que con esto se puede eludir la responsabilidad a la organización o a la empresa de la prevención de riesgos psicosociales. La formación a las personas es sólo una parte de esta prevención, mientras que el mejorar las condiciones y puestos de trabajo seguirá siendo un aspecto fundamental del bienestar de los trabajadores a todo nivel.

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