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Actualmente, el 33% de la población duerme entre 4 y 5 horas los laborables e intentan “recuperar†las horas perdidas durante el fin de semana.
Según ha manifestado el doctor Eduard Estivill días pasados en Bilbao, que se tiene constancia de que aproximadamente un tercio de la población sufre lo que se denomina como Síndrome de deficiencia crónica de sueño. “Esta situación se produce en aquellas personas que duermen un promedio de 4 ó 5 horas durante la semana y los sábados y domingos intentan recuperar el sueño perdido durmiendo entre 12 y 14 horasâ€. El experto asegura que esas 4 ó 5 horas de sueño diarias “no son suficientes†para mantener su cerebro totalmente en vigilia durante el día, por lo que en situaciones de rutina pueden sufrir somnolencia.
Según los últimos datos, estas personas tienen un 40% más de posibilidades de sufrir un accidente de circulación, de trabajo, o en el hogar “que las que duermen entre 7 y 8 horasâ€. Tal y como indica, “está acreditado que si se reducen lineal y progresivamente las horas de sueño nocturno se observa una pérdida, también progresiva y lineal del grado de alerta diurnoâ€, con el consiguiente aumento del riesgo de los accidentes laborares y una pérdida de productividad.
El doctor del Institut Dexeus se refiere a que cada vez se está mas seguro que algunos de los gravísimos accidentes de circulación que ocurren “sin una causa aparente clara†es porque el conductor “sufre esta falta de sueño crónico, está fatigado y se duerme mientras conduceâ€.
En este sentido, afirma que se ha constatado que los accidentes de tráfico debidos a la fatiga, el cansancio o la falta de sueño son mas abundantes en las horas de máxima somnolencia “entre las 2 y 6 de la madrugada y entre las 2 y 4 de la tardeâ€. Así, aludió a un estudio realizado en el Reino Unido, en el que se constató que el 27 % de los accidentes de tráfico ocurridos eran debidos al sueño o a la fatiga y que de éstos, el 87% fueron mortales.
Eduard Estivill se refiere también a que las consecuencias de dormir poco se traducen en “un aumento de la ansiedad, irritabilidad, disminución de la capacidad intelectual, pérdida de memoria, pérdida de reflejos, reacciones emocionales anómalas e, incluso, depresiónâ€. Como caso extremo, la supresión total del sueño de forma continuada produce alteraciones en el organismo que conducen “irremisiblemente a la muerteâ€.
Por otro lado aborda el tema del sueño diurno. En este sentido recalca que el cerebro humano está preparado para dormir de noche y estar despierto de día. Manifestó que el hombre posee, además de los ritmos diarios de vigilia y sueño, “otros ritmos biológicos circadianos como el de la temperatura, la secreción de la hormona del crecimiento o el ciclo de excreción del potasioâ€. Según dijo, “todos estos ritmos están conjuntados entre sí y se repiten con la misma cadencia a lo largo del día; si se obliga a dormir a nuestro cuerpo durante día entrarán en conflicto estos ritmos biológicos citados y se producirán los síntomas de mala sensación de descanso, irritabilidad, cansancio, mal humor, etc.â€.
Aquellas personas que por sus circunstancias laborales o personales se ven obligadas a dormir durante el día y a permanecer despiertos de noche “no obtienen los mismos beneficios que si durmieran de noche. El sueño durante el día es siempre más corto y más superficial, y por lo tanto, menos reparadorâ€. El experto apunta que “se sabe que los trabajadores nocturnos duermen un promedio de 5 ó 6 horas durante el día, normalmente entre las 9 de la mañana y las 2 ó 3 de la tarde†e intentan arreglar las consecuencias de esta carencia de sueño con alguna siesta “aunque nunca se consigue el mismo efecto beneficiosoâ€.
Estivill hace especial hincapié en las consecuencias negativas en la salud que sufren aquellas personas que deben trabajar de noche en días alternos —como por ejemplo, las enfermeras— o los llamados “correturnosâ€. Para estas personas, resulta imposible conjugar de una manera natural los ritmos biológicos con los ritmos impuestos por las obligaciones laborales, por lo que las repercusiones sobre la salud pública “son enormes y los gastos derivados de esta patología, muy grandesâ€.
Estivill quiere dejar claro que la idea de que las personas que duermen entre 3 y 4 horas al día pueden recuperar completamente ese sueño perdido durante el fin de semana durmiendo muchas horas “está completamente equivocada. Es como si como si comiéramos una naranja al día durante cinco días seguidos y luego el fin de semana desayunáramos, comiéramos y cenáramos cinco veces cada díaâ€.
En cuanto a las personas que todavía “creen que dormir es una pérdida de tiempo†y que desean dormir entre 3 y 4 horas para maximizar su actividad, manifestó que sólo la “inconsciencia o la ignorancia pueden estar detrás de ese pensamientoâ€. Según expone el especialista, “a partir de distintos procesos bioquímicos que tienen lugar durante la noche, el cerebro humano es capaz de mantenerse despierto durante el día. Si no damos tiempo al cerebro para que tengan lugar estos procesos, como es el caso de dormir menos de 7 horas, al día siguiente tendremos las consecuencias de la falta de este procesoâ€.
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