| 05 de Julio 2008 |
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1.-
Mantenerse erguido
Mantener el peso
del cuerpo de forma equilibrada alrededor de la
columna vertebral, tanto en la postura de pie
como en sedestación. El peso del cuerpo en el
espacio es atraído hacia el suelo por la Ley de
la
Gravedad.
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2.- Mantener una espalda estable
Se han de
conservar las curvas fisiológicas de la columna
vertebral en todas las actividades de la vida
diaria, sin modificarlas, para asegurarse de que
las cargas que recaen en los discos
intervertebrales se reciben en la posición
neutra aconsejad.
Dicha posición de la
columna vertebral se mantiene por la contracción
de los músculos de la espalda que fijan una
vértebra a otra y también de la musculatura del
abdomen que “sujeta” el peso del contenido
abdominal evitando que aumente la curva
lumbar.
Gracias al trabajo muscular
equilibrado de dichos músculos, la columna puede
bloquearse manteniendo la alineación desde la
cabeza hasta el sacro, conservando las curvas
cervical, dorsal y lumbar.
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3.- Controlar el tiempo que se permanece sentado
La postura en
sedestación, tiene una repercusión directa en la
columna vertebral, que percibe una carga
importante a nivel lumbar. Por la posición de la
pelvis, se favorece la relajación de los
músculos abdominales y el trabajo de soporte de
la columna vertebral que realizan
disminuye.
Resulta más cómodo respirar con el
abdomen relajado y ello predispone a la
infrautilización de la musculatura torácica y
dorsal, durante la respiración. Ésta predispone
a la inclinación anterior dorsal (cifosis) que
implica una disminución de la actividad muscular
dorsal (Fig. 3).
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4.- Realizar pausas y estiramientos
Bajo el
punto de vista físico, cuando se realiza la
misma actividad durante un tiempo prolongado, el
esfuerzo que recae sobre unos músculos concretos
provoca una serie de reacciones en el
metabolismo muscular. La necesidad permanente de
oxígeno es una característica básica que
garantiza el buen funcionamiento de las fibras
musculares. Dicho aporte se ve disminuido por un
requerimiento permanente de actividad, que no
permite la relajación necesaria para completar
todo el proceso físico-químico de nutrición
celular. Cuando esto ocurre, el músculo continua
trabajando en condiciones precarias y tiene
tendencia a perder flexibilidad y a la parición
de dolor y contracturas.
Para evitar esta
progresiva reacción a la fatiga, es necesario
realizar pausas y estiramientos para relajar los
músculos afectos y restablecer el equilibrio
entre relajación y contracción.
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5.- Entrenar analíticamente la musculatura
Un órgano
para alcanzar un buen rendimiento, debe
entrenarse para no perder capacidad y no
fatigarse precozmente. Cada actividad
requiere unos movimientos o posturas que
comprometen en mayor o menor grado un grupo
determinado de músculos. Éstos se deben entrenar
para mantener un buen nivel de fuerza y
resistencia, por medio de ejercicios analíticos,
de fácil realización y dificultades progresivas
(Fig. 5).
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6.- Relajarse globalmente
La tensión psíquica y el
ritmo de trabajo pueden actuar creando
interferencias en la capacidad global del
individuo, dado que son generadores de tensión
muscular innecesaria o excesiva, en la
realización de una tarea. Para controlar este
aspecto, es necesario aprender a detectar signos
de estrés y aplicar técnicas de relajación
global. (Fig. 6).
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7.- Incorporar el hábito de hacer ejercicio
El
cuerpo necesita hacer ejercicio. Para mantener
el equilibrio deseado es preciso mover
regularmente las articulaciones, músculos,
tendones y trabajar con moderación todos los
elementos de la columna
vertebral. Actividades como la natación, la
gimnasia aeróbica, el ciclismo o el baile,
favorecen la conservación global de la forma
física y son compensadoras de trabajos y
actividades intelectuales o manuales, de
carácter sedentario. (Fig.
7).
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8.- Detectar y corregir la tendencia a alteraciones de la columna
La permanencia en
una postura determinada durante varias horas,
provoca un decaimiento postural producido por la
fatiga de los grupos musculares que son
requeridos constantemente. Para evitar este
riesgo es conveniente cambiar a menudo de
postura. (Por ejemplo, sentarse si el trabajo se
realiza de pie, levantarse si se debe permanecer
sentado).
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9.- Descansar la espalda
Dedicar unos
minutos diarios a permanecer en posición de
relajación y descanso de toda la columna
vertebral. Se entiende por descanso, la
posición que permite la relajación muscular
total de todas las partes del cuerpo. Todos sus
segmentos deben contactar con la superficie de
apoyo. Si las curvas cervicales o lumbares no
son lo suficientemente flexibles, puede
colocarse pequeñas almohadas para facilitar el
descanso de las zonas indicadas. (Fig.
9).
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10.- Mejorar la percepción corporal
El cuidado de
la espalda requiere, antes de nada, la intención
de prestarle atención, como se debería hacer con
el resto del cuerpo. La búsqueda del equilibrio
en todas las actividades, aparece constantemente
en todas las recomendaciones realizadas. En
muchas ocasiones se cambia de postura
espontáneamente, solo por la remota percepción
de fatiga o incomodidad. Estos “mensajes” que
percibimos del propio cuerpo, deben ser
atendidos de una forma consciente e incluso
aplicar medidas preventivas antes de
experimentar la sensación de fatiga o
dolor.
Cuando aparece molestias
musculares, es importante tomar conciencia de su
localización y frecuencia, así como intentar
relacionarlas con actividades concretas o
situaciones estresantes, a fin de realizar su
análisis y control. Con esta finalidad se ha
diseñado una hoja simple, denominada ANOTACIONES
SOBRE MI DOLOR DE ESPALDA, que permite anotar
las observaciones correspondientes y valorarlas
posteriormente.
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Fecha de edición: Año 2000.
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