El deporte en la infancia
Según la Academia Americana
de Pediatría la creciente participación de niños
pequeños de ambos sexos en deportes de
competición, requiere una revisión y un aporte de
normas realistas. Es preciso tener en cuenta los
riesgos que comporta para el desarrollo músculo
esquelético la excesiva dureza de determinadas
pruebas y el número de horas que se dedican a su
entreno.
Para evitar riesgos, sería
necesario someter al niño a un examen físico antes
de participar en deportes competitivos
organizados.
Requiere una atención especial los
programas de entrenamiento de fuerza y resistencia
que no siempre son debidamente supervisados para
evitar los excesos.
Cada vez son más los niños que
participan en entrenos intensivos que requieren
muchas horas diarias durante años.
Como datos
orientativos, la preparación física en nadadores
puede llegar a las dos horas diarias hasta dos
veces al dia, cubriendo un promedio de 6000 a 8000
m.
En gimnastas el tiempo empleado oscila entre
3 y 5 horas diarias.
Todo ello en períodos de
inmadurez física, cuando el niño se encuentra en
pleno desarrollo músculo-esquelético.
El
ejercicio en exceso produce dolor muscular o
lesiones músculo tendinosas que incluyen el dolor
agudo y crónico, rigidez muscular y calambres, que
son aceptados por el niño como necesarios para
obtener el rendimiento exigido, cuando los
conocimientos actuales sobre la fisiología
muscular demuestran que son innecesarios.
La principal preocupación de los
programas deportivos son las lesiones, ya que
pueden producir una interrupción prematura del
crecimiento de un hueso concreto, con las
consiguientes secuelas posteriores.
Las lesiones articulares que
afectan las placas de crecimiento, principalmente
las cartilaginosas en su estado todavía inmaduro,
pueden ser el resultado de la práctica de
determinadas actividades que producen un impacto
violento sobre estas estructuras,y pueden
condicionar alteraciones que se manifiestan en la
edad adulta.
Un ejemplo de actividad que puede
afectar a las extremidades inferiores es el caer y
saltar bruscamente con las piernas rectas. A nivel
de extremidades superiores el estrés excesivo del
hombro y codo por movimientos de lanzamiento
rápido y repetido.
También es importante considerar
en el niño los aspectos tensionales que provoca la
mal entendida competitividad, en especial cuando
existe una presión por parte de los padres y
entrenadores.
Es probable que un entrenador que
actúe duramente, con refuerzos negativos
continuos, haga que el deportista pueda
desarrollar síntomas de estrés.
Conclusiones
Los microtraumatismos repetidos
que asume el deportista joven durante un período
prolongado de tiempo, pueden acumularse y producir
lesiones o condicionar alteraciones degenerativas
en el sistema musculo esquelético inmaduro.
La intensidad del entrenamiento
puede incrementar las posibilidades de lesiones
por sobrecarga.
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La
clave para evitar estos trastornos
músculo-esqueléticos, es asegurarse de
que existe la supervisión
médica adecuada, dentro del equipo
interdisciplinar que asume la preparación física
del niño para un deporte
competitivo.
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Taller para la tercera edad
DIRIGIDO A:
Personas mayores. A partir de 60
años ya se puede participar en este taller de
prevención de trastornos músculo esqueléticos.
INFORMACIÓN GENERAL
La vida se alarga. Es importante
vivirla lo más plenamente posible, y es preciso
hacer el esfuerzo de adaptarse a los cambios
inevitables, que se producen a nivel
músculo-esquelético y son propios de la edad.
Dichos cambios estructurales o
degenerativos no tienen porque producir dolor ni
reducir la capacidad funcional, siempre que la
actividad que se solicita de los mismos sea la
adecuada a las propias posibilidades. Realizar
unos ejercicios respiratorios simples garantiza la
mejora de la postura y de la resistencia
muscular.
Los procesos de artrosis y
osteoporosis no son suficientemente conocidos por
la población que los padece, y todavía menos la
posibilidad que tiene la propia musculatura para
adaptarse a las nuevas morfologías. El aumento o
disminución del volumen óseo implica tambien que
el conjunto musculo-tendinoso se deberá potenciar
o flexibilizar según cada caso, para poder seguir
cumpliendo su función.
Se estimulan conductas de autocuidado mediante
la autopercepción del propio cuerpo y de las
posibles limitaciones existentes, proponiendo
soluciones alternativas que permitan realizar la
actividad deseada con las precauciones
necesarias.
El movimiento es un proceso
extremadamente complejo en el cual no solo
interviene el sistema músculo-esquelético, sino
tambien el cerebro, tanto en su percepción como en
su elaboración. Las reacciones de equilibrio son
una forma de movimiento reflejo o involuntario que
permite mantener el cuerpo en el espacio y evita
su caída en situaciones imprevistas. Se trabajan
dichas reacciones para reforzar su elaboración y
rápida aparición.
La asistencia al taller
proporciona la información necesaria para
facilitar la adaptación a una nueva concepción de
la capacidad funcional, facil de aplicar en todas
las actividades de la vida diaria.
METODOLOGIA
El taller se desarrolla de
forma interactiva, estimulando al máximo la
participación de los asistentes. Las clases son
teórico-prácticas para facilitar la autopercepción
corporal. Las reacciones de equilibrio se trabajan
mediante el método de Klein-Vogelbach, por
considerar el trabajo con balones extremadamente
útil, estimulante y divertido.